En este proceso de formación de atención
integral a la primera infancia, me he dado cuenta que significa mucho más que
el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta, se refiere al
estado y la condición de la vida de un niño: a la calidad de esos años. Esta
primera etapa de la vida es fundamental en el desarrollo, pues de ella va a
depender el desarrollo posterior, que lo más lindo que nos puede pasar en esta
vida es ser niño, en esta etapa somos las personas más felices e inofensivas
donde vivimos en un mundo extraordinarios y libres de complicaciones.
Como
auxiliar pedagógica en la primera infancia nos debemos formar en el saber conocer, el
saber hacer y el saber ser son los cuales son tres saberes o pilares
fundamentales que nos sirven para el desempeño idóneo, también como maestros
constituirnos como un ser autónomo, abierto, dinámico, reflexivo de su quehacer
en el aula; investigador de los procesos de desarrollo del niño y la niña. He
aprendido que nuestro papel como agente educativo y el desarrollo de
competencias es acompañar con intención, crear espacios educativos
significativos, saber observar a los niños en sus desempeños cotidianos, propiciar
la actividad física del niño, brindándole juguetes sencillos, promover la
reflexión y comprensión, también buscar la integración de todos los lenguajes
expresivos y comunicativos para que el niño construya su propia capacidad de pensar
y de elegir, asumir una pedagogía centrada en el placer de aprender, que supere
la enseñanza impuesta.
También
es de comprender y tener en cuenta que los niños tienen unos derechos que los
acogen y les brinda un desarrollo pleno y armonioso. Realmente creo que si los
adultos leyéramos ‘entendiendo e interiorizando’ lo que los artículos de la
Convención sobre los Derechos del Niño dicen, nuestra mirada, nuestra relación
y nuestro respeto hacia ellos cambiaría, comprendiendo que los niños tienen
derechos pero los adultos tenemos deberes con estos.
Al
igual que estos derechos que deben tenerse presentes la participación en los
niños es algo fundamental que he aprendido ya que debe ser voluntaria y no
obligatoria teniendo en cuenta los pensamientos y decisiones de los niños y
nosotros como adultos acompañándolos y guiándolos en este proceso de manera
correcta.
A
medida de este proceso también he obtenido los conocimientos sobre las
dimensiones del desarrollo de los niños y las niñas, las cuales ocurren desde
la gestación hasta los seis años, estas se
centra en los cambios determinantes del desarrollo integral que suceden a gran
velocidad y que deben ser tenidos en cuenta con gran esmero a fin de orientar
adecuadamente el desarrollo infantil en todas sus dimensiones como lo son las
cognitivas, sociales, afectivas, entre otras, estas son las que brindan la
oportunidad de avanzar en su propio desarrollo.
“Siempre es grato elevar nuestro
pensamiento a los días de la infancia, esa edad de ilusiones color de rosa, en
que libres de toda zozobra sobre el mañana, creemos que el mundo no se extiende
más allá de nuestros juguetes y del espacio que abarcan nuestros ojos.”
Ricardo
Palma
"La infancia tiene sus propias maneras de
ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las
nuestras. "
Jean Jacques Rousseau
La
participación como derecho en los niños
La participación infantil supone “colaborar,
aportar y cooperar para el progreso común”, así como generar en los niños,
niñas y jóvenes confianza en sí mismos y un principio de iniciativa. Además, la
participación infantil ubica a los niños y niñas como sujetos sociales con la
capacidad de expresar sus opiniones y decisiones en los asuntos que les
competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad en general.
De igual forma, la participación infantil nunca
debe concebirse como una simple participación de niños y jóvenes, sino como una
participación en permanente relación con los adultos, y debe ser considerada
como un proceso de aprendizaje mutuo tanto para los niños como para los
adultos. Al mismo tiempo, es importante subrayar que la participación social es
un derecho humano esencial de toda persona, y una sociedad puede considerarse
democrática cuando todos sus ciudadanos y ciudadanas participan. La
participación es uno de los componentes más importantes de la construcción la
democracia y, a través de ella, se contribuye a asegurar el cumplimiento de
otros derechos.
En el siguiente link podemos encontrar el manual
para una mejor participación en los niños.
Los derechos del niño(a)
Realmente creo que si los adultos leyéramos
entendiendo e interiorizando lo que los artículos de la Convención sobre los
Derechos del Niño dicen, nuestra mirada, nuestra relación y nuestro respeto
hacia ellos cambiaría.




No hay comentarios:
Publicar un comentario