lunes, 16 de marzo de 2015


En este proceso de formación  de atención integral a la primera infancia, me he dado cuenta que significa mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta, se refiere al estado y la condición de la vida de un niño: a la calidad de esos años. Esta primera etapa de la vida es fundamental en el desarrollo, pues de ella va a depender el desarrollo posterior, que lo más lindo que nos puede pasar en esta vida es ser niño, en esta etapa somos las personas más felices e inofensivas donde vivimos en un mundo extraordinarios y libres de complicaciones.
Como auxiliar pedagógica en la primera infancia  nos debemos formar en el saber conocer, el saber hacer y el saber ser son los cuales son tres saberes o pilares fundamentales que nos sirven para el desempeño idóneo, también como maestros constituirnos como un ser autónomo, abierto, dinámico, reflexivo de su quehacer en el aula; investigador de los procesos de desarrollo del niño y la niña. He aprendido que nuestro papel como agente educativo y el desarrollo de competencias es acompañar con intención, crear espacios educativos significativos, saber observar a los niños en sus desempeños cotidianos, propiciar la actividad física del niño, brindándole juguetes sencillos, promover la reflexión y comprensión, también buscar la integración de todos los lenguajes expresivos y comunicativos para que el niño construya su propia capacidad de pensar y de elegir, asumir una pedagogía centrada en el placer de aprender, que supere la enseñanza impuesta.    
También es de comprender y tener en cuenta que los niños tienen unos derechos que los acogen y les brinda un desarrollo pleno y armonioso. Realmente creo que si los adultos leyéramos ‘entendiendo e interiorizando’ lo que los artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño dicen, nuestra mirada, nuestra relación y nuestro respeto hacia ellos cambiaría, comprendiendo que los niños tienen derechos pero los adultos tenemos deberes con estos.
Al igual que estos derechos que deben tenerse presentes la participación en los niños es algo fundamental que he aprendido ya que debe ser voluntaria y no obligatoria teniendo en cuenta los pensamientos y decisiones de los niños y nosotros como adultos acompañándolos y guiándolos en este proceso de manera correcta.
A medida de este proceso también he obtenido los conocimientos sobre las dimensiones del desarrollo de los niños y las niñas, las cuales ocurren desde la gestación hasta los seis años, estas  se centra en los cambios determinantes del desarrollo integral que suceden a gran velocidad y que deben ser tenidos en cuenta con gran esmero a fin de orientar adecuadamente el desarrollo infantil en todas sus dimensiones como lo son las cognitivas, sociales, afectivas, entre otras, estas son las que brindan la oportunidad de avanzar en su propio desarrollo.



“Siempre es grato elevar nuestro pensamiento a los días de la infancia, esa edad de ilusiones color de rosa, en que libres de toda zozobra sobre el mañana, creemos que el mundo no se extiende más allá de nuestros juguetes y del espacio que abarcan nuestros ojos.”   
Ricardo Palma

"La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras. "
  Jean Jacques Rousseau



La participación como derecho en los niños
La participación infantil supone “colaborar, aportar y cooperar para el progreso común”, así como generar en los niños, niñas y jóvenes confianza en sí mismos y un principio de iniciativa. Además, la participación infantil ubica a los niños y niñas como sujetos sociales con la capacidad de expresar sus opiniones y decisiones en los asuntos que les competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad en general.
De igual forma, la participación infantil nunca debe concebirse como una simple participación de niños y jóvenes, sino como una participación en permanente relación con los adultos, y debe ser considerada como un proceso de aprendizaje mutuo tanto para los niños como para los adultos. Al mismo tiempo, es importante subrayar que la participación social es un derecho humano esencial de toda persona, y una sociedad puede considerarse democrática cuando todos sus ciudadanos y ciudadanas participan. La participación es uno de los componentes más importantes de la construcción la democracia y, a través de ella, se contribuye a asegurar el cumplimiento de otros derechos.
En el siguiente link podemos encontrar el manual para una mejor participación en los niños.



Los derechos del niño(a)

Realmente creo que si los adultos leyéramos entendiendo e interiorizando lo que los artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño dicen, nuestra mirada, nuestra relación y nuestro respeto hacia ellos cambiaría. 



Exijamos que estos derechos, sean por todos respetados. El objetivo es concientizar y promover los derechos del niño.

¡Los niños tienen derechos pero los adultos tenemos deberes!
Francesco Tonucci